EL CENTRO DE LA LLAMA. POEMA.
- 3 mar. 2015
- 3 min de lectura
Actualizado: 26 may. 2022

En el centro de la llama donde se detiene el tiempo reside la espera
quién dejó caer la semilla en el abismo?
quién se frotó las manos y se alejó sin mirar atrás...?
la oscuridad lo envuelve todo
qué regocijo
ser todo tú,
el más sincero
el más íntimo
silencio.
Tintineo,
eco de futuro
extraña sensación,
es la lluvia.
Acaso me extiendo
en este cuerpo que no soy yo
tierra que invoca vida,
despertar.
En el centro de la llama donde se detiene el tiempo reside la espera
Soñar la sabiduría
de quien fue río
todo fluye
menos yo.
Ganar la primera batalla
la inconmensurable soledad
de ser
No lato pero siento
No respiro pero vivo
funesta germinación.
Por primera vez la luz
abrazo materno
olvido de ayer.
En el centro de la llama donde se detiene el tiempo reside la espera
Tras el último esfuerzo
la tierra se abre..
dónde está el verde?
todo es gris y oscuro
sigilosa
espero la noche.
Mi naturaleza es
excéntrica en estos parajes
sólo el sabio cuadrúpedo
me observa.
Esa luz impertérrita a lo lejos
no es cálida,
sin embargo
me estremezco
Desnuda, lo nombro en silencio,
en el vaivén de la llama,
me arropa su luz.
En el centro de la llama donde se detiene el tiempo reside la espera
Miles de caras abstractas
se buscan, se miran
pero no se ven...
pobres aislados congénitos.
La ciudad está lejos de lo que soy
sin embargo
aquí sigo
presa de su asfalto
soñando con huir.
Sueño con un paisaje rocoso
verde lienzo
rocío en ayunas
la memoria de semilla
me lleva a otro mundo
La fragilidad del instante quebró
una gota en mil amaneceres.
Sigilosamente los guardé
estigma vacío
lleno de nada...
fragilidad errante que
busca la luz.
En el centro de la llama donde se detiene el tiempo reside la espera
Hoy me abro sin escrúpulo
la belleza de ser
en sintonía conmigo.
Las hojas
seguirán cayendo
mientras la tierra
siga siendo tierra.
Sólo me mueve
el silencio
y
la noche.
Injertar hebras de lluvia
bajo el tallo
contrarrestar
la opacidad de la urbe
que engendra indiferencia,
de su hendidura
cientos de larvas
reclamarán
mi libertad
Vacía
espero que regrese el otoño,
ya no recuerdo
qué es la primavera,
pero añoro su luz
El placer de sentir
cómo penetras mi hemisferio
sumisa entre tus manos
vida o muerte
En el centro de la llama donde se detiene el tiempo reside la espera
De la boca al hueso, un jazmín anclado más allá del verbo.
He dejado atrás el gris
el asfalto
la impasible indiferencia
de sus manos al sueño
por fin
la luz.
Mudar el nombre...
la piel, el camino...
dejar todo atrás
mientras avanzo sin yugo,
indómita... libre
me descubro en ti.
Hoy soy flor escarchada
con alas de mariposa.
Del verso escuálido
nace la flor verdadera,
el valor de un beso
al quebrar la noche
En el centro de la llama donde se detiene el tiempo reside la espera
Quitarme la vida
renacer
en tu seno
espero la lluvia.
Me consuela esta soledad a tu lado
árbol de mil nombres
tu copa me cobija
de un pasado gris.
Cada uno de mis pétalos
busca tu calor
baño de luz
Algo nace a mi alrededor
semillas de estío
esperanza de mañana.
Extraño amanecer
baño rociero
siento que decaigo
en mi propia pulpa.
Cae la noche
y yo con ella
nací silencio
y en silencio me reinvento
aroma de ayer
alimento de otros
dejo el futuro en vuestras manos
semillas bipolares
abrazad la tierra que os nutre
bailad al ritmo del verde
el horizonte se manifiesta
en cada una de las cuatro estaciones
Nací en el gris
y me rindo en el verde
las manos del poeta
me devolvieron el verso
el azul,
tintineo sutil
en el que me fundo
que no cese la lluvia
que no muera el verde
ni la montaña
ni tú
árbol de mil nombres
Me reinvento
en esta tierra fértil
en este agasajado verso
siempre eterna
En el centro de la llama donde se detiene el tiempo reside la espera
reside...
la esperanza.









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